Azúcar

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¿Amiga o enemiga?

Existen muy pocas personas a quienes no les guste el dulce, al menos de vez en cuando. Con la espiral ascendente de obesidad que sufre Europa, la función de los azúcares en nuestra dieta cotidiana es objeto de un profundo debate y gran polémica. Tener sobrepeso o ser obeso supone un importante factor de riesgo de sufrir enfermedades del corazón. Los expertos en reducción del colesterol de Kaiku-Benecol® saben que si enfriar nuestra historia de amor con el azúcar puede ayudarnos a mantener el peso a raya, merece la pena planteárnoslo.

¿Qué es el azúcar?

Encontramos azúcar en todo tipo de alimentos. Las presentaciones son múltiples: los azúcares sencillos son la sacarosa (azúcar de mesa), la glucosa, la fructosa, la lactosa y la maltosa, que aparece naturalmente en la fruta, la miel, las verduras y los lácteos.  Los azúcares proporcionan un subidón de energía a corto plazo (su valor energético es de 4 calorías por gramo), por lo que son estupendos cuando estamos cansados o recuperándonos de un esfuerzo. El problema es que su valor nutricional es nulo.

El secreto está en el equilibrio

Los dulces procesados, como caramelos, mermeladas, chocolatinas, turrones, siropes y cremas para untar de chocolate quizás sean deliciosos, pero también son ricos en calorías, por lo que favorecen el sobrepeso y la obesidad, además de provocar caries dental. Demasiada azúcar en la dieta se asocia asimismo con un aumento de los triglicéridos en la sangre.

Podemos afirmar que los alimentos azucarados contienen calorías "vacías" ya que no aportan ningún nutriente de valor. Idealmente, deberían suponer menos del 10% de las calorías que nos aporta la dieta y constituir un capricho ocasional.

Ten cuidado con alimentos como los yogures azucarados, el helado, las galletas y otros productos de pastelería que seguramente contengan grandes cantidades de azúcar. Muchos refrescos son en gran medida azúcar “para beber", es decir, que al tomarlos ingieres gran cantidad de azúcar casi sin darte cuenta.

¿Eres goloso?

Existen sabores dulces en la naturaleza: prueba a añadir pasas al muesli o a picar fruta seca de vez en cuando.  Son estupendas alternativas porque estos dulces naturales contienen importantes nutrientes como minerales y fibra.