Desálate

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Aunque demasiada sal en la dieta no afecta a nuestros índices de colesterol, sí que eleva la tensión arterial, uno de los principales factores de riesgo en enfermedades cardiovasculares. Si queremos reducir nuestro colesterol introduciendo cambios en la alimentación, como bien saben los expertos de Kaiku-Benecol®, lo más lógico es tratar de disminuir al mismo tiempo otros factores de riesgo como la tensión arterial.

El organismo necesita sodio para llevar a cabo muchas de sus funciones, incluido el mantenimiento de fluidos en las células sanguíneas.  Obtenemos ese sodio que necesitamos de la sal de los alimentos. Por desgracia, tal como solemos comer en la actualidad, resulta fácil ingerir demasiada.

El exceso de sodio puede provocar otros efectos nocivos para la salud como aumentar el calcio que se excreta a la orina, algo que, con el tiempo, puede causar osteoporosis.

Muchos alimentos contienen naturalmente ya algo de sodio, así que no necesitamos añadirles sal para obtener más.  La sal de mesa es el compuesto químico "cloruro de sodio”. En cada 2,5g de sal hay 1g de sodio.

Aunque lo aconsejable es tomar entre 5 y 8g de sal, la realidad es que ingerimos mucho más: una media de entre 8 y 11g. Es fácil subestimar la cantidad de sal de nuestra dieta, porque la mayor parte está dentro de los alimentos que consumimos; como platos preparados, comidas y pan para llevar y hechas en restaurantes.   Las cantidades recomendadas suelen ser más altas para los hombres, que en general son más corpulentos e ingieren más calorías que las mujeres.

Reducir la ingesta de sodio puede rebajar tu tensión arterial drásticamente. Será muy buena idea si tomas medicación para disminuirla, pues potenciará su efecto.

Cómo recortar la sal en la dieta

  • Empieza por eliminar la sal de mesa. Ve reduciendo gradualmente la cantidad que añades a las comidas y prueba los platos antes de decidir echar más sal.
  • Plantéate que ya puede contener sal “escondida”. ¿Sabías que casi todas las mezclas de especias, los curris, la sal de apio, los cubitos de caldo, la salsa de soja e incluso los sustitutos de la sal llevan sal?  
  • Mira el contenido en sal de tus especias preferidas: la sal de hierbas, por ejemplo, ¡puede ser en un 95% sal y sólo 5% hierbas!
  • A la hora de aderezar la comida existen muchísimas alternativas a la sal. Prueba con hierbas aromáticas frescas, congeladas o secas como: tomillo, salvia, albahaca, romero, hinojo, cilantro y perejil. ¿Y qué tal ajo, jengibre, rábano picante, zumo de limón, pimienta o aceite aromatizado? Cuidarás tu corazón descubriendo al mismo tiempo un mundo de sabores nuevos u olvidados.

Siempre merece la pena fijarse en la sal que contienen:

  • las comidas procesadas, empaquetadas y para llevar
  • las carnes y los pescados curados y ahumados
  • el queso
  • el pan
  • muchas mezclas de especias, curris y sales de apio
  • los cubitos de caldo
  • la mostaza, la salsa de soja y el ketchup
  • los sustitutos de la sal